Biológicos y Bioinsumos

Sanidad y seguridad alimentaria · internacional

Sanidad animal: la brecha de inversión que condiciona el comercio agroalimentario

La infrafinanciación de los servicios veterinarios eleva el riesgo sanitario y comercial en cadenas pecuarias cada vez más trazables.

Redacción Agrilyser4 minArtículo estándar
Ganado bovino identificado con aretes dentro de una explotación lechera
Foto de archivo: Mark Stebnicki / Pexels

Un informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) pone números a una vulnerabilidad estratégica y, con ello, a una oportunidad de política pública que la región no debería pasar por alto. Según el reporte "El estado de la sanidad animal en el mundo", este ámbito recibe apenas el 0.6% del gasto mundial en salud, pese al aumento sostenido de las crisis sanitarias en los últimos años.

Las cifras dimensionan el desajuste. Cada año se pierde más del 20% de la producción animal mundial por enfermedades, y el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tiene origen animal, según el mismo informe. La WOAH estima en unos US$2,300 millones anuales el financiamiento necesario para cumplir los estándares veterinarios internacionales, y advierte que en el 18% de los países la capacidad veterinaria está en declive. En promedio, calcula, se requeriría un incremento presupuestario del 52% para contar con servicios veterinarios eficaces.

El diagnóstico institucional es contundente. "Los sistemas de sanidad animal están crónicamente infrafinanciados", señaló la Dra. Emmanuelle Soubeyran, directora general del organismo. La prevención tiene una relación costo-beneficio difícil de igualar: vigilancia, diagnóstico y servicios veterinarios cuestan una fracción de lo que implica responder a un brote y de las pérdidas comerciales que un evento sanitario provoca aguas abajo, en toda la cadena.

Ese es el ángulo que más pesa para el agronegocio: el comercial. El estatus zoosanitario abre o cierra mercados enteros: una acreditación perdida —por influenza aviar, peste porcina africana o fiebre aftosa— puede costar en semanas lo que años de inversión preventiva, y recuperarla toma mucho más tiempo que perderla. Para un país exportador, la sanidad animal es una condición de acceso comercial y de reputación país, antes que una simple partida del presupuesto de salud.

Para Guatemala, Centroamérica y la región, el argumento es propositivo y económico antes que asistencial. Invertir en sanidad animal protege tres activos simultáneamente —las exportaciones pecuarias, la seguridad alimentaria y la salud pública— y sostiene la confianza que exige el comercio agroalimentario moderno, cada vez más basado en trazabilidad y en estatus verificable. Es, además, un terreno donde la colaboración público-privada rinde: el sector productivo tiene tanto interés como el Estado en un sistema de vigilancia que funcione.

La conclusión es clara: la sanidad animal es infraestructura crítica de competitividad, mucho más que gasto corriente. En un comercio donde la trazabilidad y el estatus sanitario definen el acceso, subinvertir en prevención es asumir un riesgo que, tarde o temprano, se paga en mercados perdidos y en confianza erosionada.

Lectura Agrilyser

Qué significa para quien decide

El estatus sanitario es el activo más caro de construir y el más rápido de perder. Los países que lo traten como infraestructura comercial defenderán mercados que otros verán cerrarse de un día para otro.

Con información de WOAH — El estado de la sanidad animal en el mundo (2026).

Seguir leyendo

Relacionado en Biológicos y Bioinsumos